La escombrera salina de Suria, arriba observada desde la carretera entre Callús y Sant Mateu de Bages, en el centro desde Cererols y abajo desde la orilla del río Cardener en Suria.

La imagen superior muestra el conjunto de instalaciones mineras en Suria. Al pie destaca el pozo IV, ya sin uso para la explotación, aunque bien mantenido y repintado. A la izquierda aparece la planta de procesamiento del mineral. Al sur de la planta -a la derecha de la imagen- la vegetación ha quedado reducida a un prado seco porque, años atrás, el polvo salino emitido por los secadores de la planta fue matando progresivamente los árboles. Un tren de carga transporta potasa. Detrás surge, gigantesca, la escombrera que acumula ya, en el año 2013, unos 22-24 millones de toneladas de residuos salins y que, con el plan de ampliación Phoenix de Iberpotash, podría llegar a los 100 MT de residuos en el 2075. A la derecha de la imagen se asoman el valle y el barrio de Fusteret, la zona por la que la salmuera lixiviada de la escombrera se filtra al río Cardener.

A partir de la zona del Fusteret, en Suria, la salinidad del agua del río Cardener supera el límite legal para ser destinada a potabilización con tratamientos convencionales. La población de Suria toma el agua del. Cardener más arriba y, en parte, la envía también a Callús. Manresa y Sant Joan de Vilatorrada se abastecen de agua del río Llobregat, captada en Balsareny antes de la minería de potasa y transportada por la Sèquia de Manresa. Castellgalí utiliza el agua del Cardener con exceso de salinidad procedente de esta escombrera de residuos salinos. Las grandes plantas potabilizadoras en Abrera yi Sant Joan Despí que abastecen el área metropolitana de Barcelona han instalado enormes y costosas instalaciones para desalinizar el agua. [fotos Jordi Badia]