Tomillo

Thymus vulgaris

El tomillo (Thymus vulgaris) es la más popular entre las matas en Catalunya, gracias a su extensa distribución y abundancia, y a sus virtudes medicinales y aromáticas como otras plantas de la familia Labiadas. Poco exigente, crece en todo tipo de terrenos soleados, desde la costa mediterránea hasta los tomillares de los llanos interiores secos de Lleida y los roquedos montanos, con preferencia por los terrenos calizos.

pesar de que el tomillo no requiere presentación en Cataluña, es conveniente fijarse en su morfología, por lo menos para apreciar las diferencias con sus congéneres como el serpol (Thymus serpyllum ssp.chamaedrys), montano y con localidades muy próximas en la comarca de Moianès, o el tomillo salsero (Thymus zygis) que crece en los llanos interiores de la depresión del Ebro.

El tomillo es una mata que alcanza solo los 30 cm de altura, con base leñosa dura, corteza gris i ramificación tortuosa. Las hojas son pequeñas, perennes, casi sésiles por su pecíolo cortísimo y con el limbo grueso, entre lineal y algo ovado, de unos 5 mm de longitud por 1 mm de ancho, con los márgenes revolutos. El anverso de las hojas es glabro, posee un nervio central hundido y su color verde toma tono grisáceo cuando la hoja envejece o se seca, mientras que el reverso que queda casi completamente tapado por los márgenes enrollados es blanquecino por la abundancia de pelos cortos. Las hojas se disponen opuestas sobre los tallos cilíndricos que, cuando son jóvenes y tiernos, tienen un tono granate que pierden a medida que envejecen o se lignifican, a la vez que aparecen algunos pelos cortos. A menudo la disposición de las hojas es aparentemente en verticilos, si en la misma axila existe también una de las numerosas ramificaciones.
Las flores se agrupan en la parte alta de los tallos en glomérulos correspondientes a verticilos muy juntos. Cada verticilo de flores posee un par de brácteas similares a hojas. Los pedúnculos florales son cortos y simples. Cada flor consta de un cáliz en forma de copa terminada en 5 dientecillos desiguales, 3 dientecitos superiores pequeños y 2 inferiores estrechos y largos, más una corola en forma de tubo que se abre en los labios, es superior estrecho y terminado en dos pequeños lóbulos y el inferior mayor y terminado en tres lóbulos redondeados. Del tubo de la corola asoman 4 estambres, 2 largos y 2 cortos, y un estilo con estigma bifurcado, aunque en algunas flores funcionalmente unisexuales pueden faltar los estambres o el estilo. El cáliz mezcla colores verde y granate vinoso, mientras que la corola, los estambres y el estilo son rosados o violáceos, un color que resulta de de muchos matices desde el blanco al granate intenso. Excepcionalmente aparecen ejemplares con flores albinas, como el que muestra la imagen 4ª.

La floración tiene lugar en primavera, iniciándose lógicamente en las tierras más bajas en marzo. La floración avanza como una ola desde el litoral hasta los Pirineos. En cada territorio, la floración se mantiene durante unas semanas.

Si se rozan las hojas, se desprende la esencia de tomillo cuyo componente más característico es el timol, un alcohol terpénico. El agua de tomillo se utiliza principalmente como desinfectante para tratar afecciones en la boca o cerca de los ojos, aunque también en la preparación de infusiones o para aromatizar platos. Un plato tradicional, ya casi olvidado, son las sopas de pan aromatizadas con una ramita de tomillo, que en tiempos de penuria servían para dar salida al pan seco o para alimentar a quienes habían perdido la dentadura. La esencia de tomillo es muy empleada en perfumería.

El nombre popular catalán farigola se utiliza en la ciudad de Barcelona y en las comarcas de Gerona, mientras que en la comarca de Bages, en el norte y en la parte occidental de Cataluña su nombre catalán más popular es timó.

Las imágenes 1ª y 2ª muestran al tomillo en flor en primavera, la 3ª su aspecto triste en invierno y, la 4ª un ejemplar albino. [fotos Florenci Vallès (1ª y 3ª) y Jordi Badia (2ª y 4ª)]